Qué es, qué hace y qué no hace un osteópata

Qué es, qué hace y qué no hace un osteópata

Osteopata Que Es Que Hace

Qué es, qué hace y qué no hace un osteópata

Un osteópata es un profesional que evalúa y trata, principalmente con técnicas de manipulación manual, problemas que afectan a músculos, articulaciones y tejidos conectivos.Su trabajo combina movilizaciones, estiramientos y manipulaciones suaves para aumentar la movilidad de las articulaciones, mejorar el flujo sanguíneo en los tejidos y aliviar tensiones y dolores de manera suave y efectiva.

Su objetivo final es restablecer el equilibrio y la relajación del organismo.

¿Qué enfermedades y dolencias trata un osteópata?

Acudir a un osteópata puede ser una gran idea ante una serie de trastornos y alteraciones corporales como:

  • – Lesiones deportivas: esguinces, distensiones, tendinitis y desgarros musculares causados por la práctica de deportes.

Muchos osteópatas trabajan en centros de rehabilitación de alta competencia para reducir la inflamación, aliviar el dolor y restaurar la funcionalidad normal del cuerpo en deportistas de élite.

  • – Dolores agudos y crónicos en la espalda como lumbalgia, cervicalgia, ciática pero también en hombros, codos, muñecas y manos.

Con técnicas suaves de manipulación, los osteópatas reducen la tensión muscular, alinean la columna vertebral y devuelven el equilibrio al organismo.

  • – Dolores de cabeza tensionales como migrañas, vértigo, mareo, sinusitis, o mala oclusión dental.

Aplicando osteopatía craneal y realizando micro masajes sobre las articulaciones y músculos del cráneo, el osteópata propicia el equilibrio integral y activa el proceso de autocuración del cuerpo.

  • – Dolores articulares como artritis, artrosis, escoliosis.

La osteopatía ayuda a reducir la rigidez y mejorar la movilidad de las articulaciones y tejidos blandos

  • – Sobrecarga del sistema nervioso: ansiedad, estrés, tensión, irritabilidad, hiperactividad, trastornos del sueño, tocs, etc.

Al tratar al organismo de manera holística e integral y buscar su equilibrio, el osteópata automáticamente alivia trastornos relacionados con el sistema nervioso que actúan directamente sobre el comportamiento de las personas.

También, con un diagnóstico correcto y sugerido por un médico profesional, la osteopatía puede ser un gran complemento para tratar trastornos como:

  • – Problemas digestivos (hernias, úlceras, estreñimiento).
  • – Infección urinaria de repetición.
  • – Problemas respiratorios.
  • – Diarrea.

IMPORTANTE: más allá de este listado, es clave que siempre acudas a un profesional de la salud (médico) para que te expliquen el origen del malestar y te informen sobre qué pueden y qué no pueden abordar los osteópatas.

Qué hace un osteópata en la práctica

Imaginemos un caso real en el que una persona acude a una sesión de osteopatía por primera vez.

En tal caso el osteópata llevará dicha consulta a través de los siguientes pasos:

Paso 1: Entrevista profesional

Aquí el osteópata indaga sobre el motivo de la consulta y pregunta sobre antecedentes, lesiones previas, origen de la dolencia, evalúa pruebas de imagen y verifica si la persona toma o no medicamentos.

Paso 2: Exploración

Aquí el osteópata realiza una observación estática y dinámica y un test de movilidad y palpación para evaluar postura, marcha, flexiones y apoyos.

Paso 3: Actuación

El osteópata recurre a aplicaciones manuales para reactivar el equilibrio del organismo, alguna de esas técnicas incluyen:

  • – Manipulación estructural: movimientos rápidos y precisos para corregir las articulaciones y la biomecánica del cuerpo.
  • – Liberación miofascial: presión y estiramientos suaves en los tejidos para liberar la tensión acumulada y restaurar la movilidad.
  • – Estiramiento: mejora la flexibilidad y la movilidad en los músculos y las articulaciones.
  • – Movilización visceral: manipulación y masajes suaves sobre los órganos internos para mejorar problemas digestivos, respiratorios y relacionados con dichos órganos.

Paso 4: Recomendación

Para finalizar, el osteópata da indicaciones con el fin de cambiar hábitos de postura y marcha con el fin de que la persona mejore su bienestar en general.

¿Es peligroso ir al osteópata?

Para nada.

A veces la mera idea de realizar una terapia manual puede asustar o causar resistencia. Eso se debe más a la falta de información sobre esta terapia que a la presencia de contraindicaciones reales.

Es cierto que luego de una sesión de osteopatía puedan aparecer algunos efectos leves y temporales como dolor de cabeza, fatiga o cansancio.

Si bien estos efectos no representan peligro alguno, luego de una sesión de osteopatía siempre se recomienda reposo y relajación.

Igualmente, ante ciertas enfermedades o trastornos más tipificados y serios es siempre importante recurrir a un médico que diagnostique el problema y su correspondiente curso de acción

Un osteópata no reemplaza a un médico, a menos que el médico también sea osteópata.

¿Qué no hace un osteópata?

Si bien, como mencionamos, la osteopatía es segura, te recomendamos que ante estas patologías puntuales siempre recurras a un médico:

  • Fracturas óseas: dependiendo de la gravedad y ubicación de la fractura, la manipulación osteopática puede empeorar la lesión.
  • Infecciones: si existe una infección en la zona a tratar, la manipulación osteopática puede propagar la infección o empeorar los síntomas.
  • Embarazo: la osteopatía no es incompatible con el embarazo. Pero siempre  hay que avisar a tu osteópata para que adapte las manipulaciones y garantice la seguridad tanto de la mamá como del bebé.
  • Enfermedades graves o crónicas: ante enfermedades graves como cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, o trastornos del sistema inmunológico siempre es esencial una consulta con el médico sobre los beneficios del tratamiento osteopático.

¿Cómo elegir a un buen profesional?

Siempre busca que el profesional tenga una formación sólida en un centro de formación reconocido, que tenga muchas horas de práctica clínica supervisada y que te explique su evaluación y el tratamiento que te dará de manera clara y empática.

Si tienes dudas o no te da buena espina, es preferible que te disculpes y te vayas.

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